viernes, 8 de agosto de 2008

¿Y (d) DIOS?



¿Y (d) Dios?
Una reflexión breve sobre la tolerancia
Filósofo de la Cultura
Salvador MURILLO LARA

sal.amur@hotmail.com
salvadormurillolara@gmail.com
http://www.filosofiacultural.blogspot.com/
“¿Y… (d)Dios?” Éste es un tema que me resulta difícil hablar de él en un “mundo” en donde las libertades de pensamiento, de conciencia y de expresión han estado coartadas por los partidarios de los sistemas autoritarios y por los grupos sociales e individuos que buscan imponer sus creencias, aún a costa de todas las libertades humanas.
Al preguntarme “¿Y… (d)Dios?” contéstome con otras preguntas: ¿Cuál (d)Dios?, ¿Qué (d)Dios?... Y es que en un “ambiente” religioso judeo-cristiano, -que es el que predomina en nuestras naciones latinoamericanas-, los jerarcas y los creyentes en los sistemas socio-religiosos, -como es, por ejemplo, el del catolicismo-. piensan, de inmediato, acerca de su (d)Dios cristiano. Y si me hiciera la misma pregunta en un ambiente, en el que predomina la religión musulmana, resulta, entonces, lógico pensar, que los jerarcas y los creyentes de ese sistema socio-religioso, reflexionen, entonces, en “su” (d)Dios Alá.
Y es que la palabra Dios, -escrita su primera grafía con mayúscula-, denota ya un autoritarismo; un poder que domina y somete a los otros, un absolutismo incuestionable: se habla ya de “Dios”, no ya de ningún otro dios; se habla del Dios único, absoluto, del que no se debe cuestionar ni dudar…
Y es que un sistema religioso basado en el monoteísmo, -como es el judaísmo, el cristianismo y la religión musulmana-, por citar a los más relevantes, no puede tolerar, en su generalidad, la coexistencia social y pacífica, de otros grupos sociales o individuos, que creen en otro tipo de (d)Dios… ¡o que no creen en ninguno!
Esta reflexión, que hago en esta ocasión, no tiene la finalidad de cuestionar la existencia o no de (d)Dios, pues, como lo he mencionado desde inicio, debemos pensar, primeramente, a qué (d)Dios nos estamos refiriendo, pues aún cuando las tres concepciones religiosas mencionadas, -judaísmo, cristianismo y religión musulmana-, son semejantes, porque creen en “un” sólo (d)Dios; las tres, son, sin embargo, diferentes; ya que sus concepciones sobre (d)Dios no son iguales; ese (d)Dios “uno”, “único” en el que creen, parece ser que es “un” solo (d)Dios, pero sólo para su concepción religiosa.
¿Y qué… con los que no creemos en ningún (d)Dios? Nosotros, los “no- creyentes religiosos” ; acaso, ¿podremos ser aceptados, “tolerados”, en un mundo en el que parece ser no permite la duda o cuestionamiento de los “fuertes principios” en los que se “edifica”, en el que la intolerancia, el autoritarismo y la represión a la libertades de pensamiento, de expresión, de conciencia y de credo religioso y/o político son los que predominan? ¿O acaso, nuestro pensamiento tendrá que continuar siendo “marginal”, “orillado” y “discriminado”, por los que se creen y se sienten “amos” y dueños de las conciencias humanas?
Y es que si a “Dios” nos estamos refiriendo este concepto resulta ser una idea muy vaga, confusa, imprecisa, difícil de dilucidar; ya que depende, en gran medida, del sistema socio-religioso al que pertenece: Dios no es, por tanto, un concepto autónomo, independiente, neutral, de los sujetos que comparten y creen en esa idea.
Y, es que los no-creyentes de ningún sistema socio-religioso, somos, posiblemente, una minoría social y humana, ante los que “sí son creyentes”; sin embargo, quiero recordarles a todos ellos, -a los “creyentes”- que nosotros, somos también seres humanos, dotados de libertad, de razón y de dignidad humanas…
Los “no creyentes de los sistemas religiosos” tenemos el derecho y la libertad de “no creer”, de disentir, de mantener nuestro propio pensamiento, libertad y dignidad humanas, de una manera autónoma; tenemos el derecho y la libertad de no creer en lo que creen los otros; pero, tenemos también, el derecho, -como lo tienen todos los demás-, de “creer” en lo que nosotros creemos.
Ciertamente, Los “no creyentes”, no creemos, ciertamente, en ningún “Dios” de los sistemas religiosos, y, posiblemente, tampoco en ningún dios; pero, esto no significa que no creamos en algo. Nosotros, los “no-creyentes” de los sistemas religiosos, somos también seres humanos, y, por tanto, creemos, y tenemos la necesidad de creer en algo, para poder existir, como tales: las creencias en los “dioses”, en “Dios”, nos separan; pero, la creencia en la vida, en la libertad, en la fraternidad humana, en la justicia social, y en la dignidad humanas nos une con todos los demás seres humanos.
El no creer en Dios o en ningún dios, no significa, como lo afirman nuestros detractores, que no creamos en algo; que seamos “in-creyentes” en todo, que no tengamos nuestro propio “credo”; somos seres humanos, -igual que los “creyentes religiosos”, y, por tanto, tenemos la necesidad de creer en algo, para poder vivir en este “mundo” de creencias…
La “tolerancia” debe-ser, en nuestras sociedades modernas-contemporáneas, un valor central, rector, en el que nos debemos “sostener”: “tolerancia” significa “tolerar”, “aceptar” al “otro” en su diversidad y diferencia. Esto significa, que desde el momento en que yo acepto al “otro” en su total “diferencia”, en su propia “identidad diferencial”, a pesar de que él es “diferente”, y, que no es “igual” a mí, es, que en esta aceptación de la diferencia de los demás yo me acepto a mí mismo, al “reconocer” en los demás, la “diferencia” que también me es propia y que me separa de los demás: la “diferencia” me separa de los demás, pero a la vez, ya que todos somos “iguales”, en tanto que somos “diferentes”: somos también “iguales” en, tanto diferentes que somos: somos “iguales” porque todos somos diferentes: la “igualdad” está en nuestra diferencia…
La tolerancia, debe ser hoy, el valor central en el que nuestras sociedades contemporáneas deben hoy regirse, ya que “todos somos iguales en nuestra diferencia”: el derecho a la diferencia, debe ser, hoy respetado de una manera absoluta, como una garantía total de todas las libertades humanas. El derecho a “creer” o a “no creer” debe ser erigido en la norma fundamental de nuestra sociedad: ¡ya no más absolutismos ni autoritarismos!: cada quien debe ser el juez de su propia conciencia y de su propia libertad humanas: ¡una sociedad, una cultura, una civilización y unos nuevos individuos humanos, -más allá de todos los dioses- están a punto de nacer!
Tolerar significa aceptar, no sólo al que “cree” en lo que yo creo, sino ante todo en aceptar, en tolerar, a aquél en que no cree en lo que yo no creo, sino que cree en lo que él cree. La tolerancia es el principio del derecho a la diferencia; porque, aunque todos somos iguales, en tantos seres humanos que somos, en lo esencial, en lo fundamental, todos somos diferentes, y esa diferencia fundamental, esencial debe ser aceptada y respetada.
Tolerar significa aceptar, “tolerar” a los que creen en lo que yo no creo así como aceptar y tolerar a aquéllos que no creen en lo que yo creo.

miércoles, 16 de julio de 2008

अल्टो अल पेसिमिस्मो

¡ALTO AL PESIMISMO!

El pesimismo es una enfermedad psico-somática manifestada por una red compleja de comportamientos humanos caracterizados por una actitud primordial de negatividad ante la vida y de una profunda tristeza, por el simple hecho de vivir.
Esta enfermedad que se manifiesta en muchos de los individuos de la especie humana tiene una serie de compleja de orígenes a los cuales obedece: una predisposición genética; una infancia y adolescencia marcada por el dolor, el sufrimiento, la amargura, la insatisfacción; una vida de privaciones y de imposibilidad de lograr determinados fines personales, familiares, profesionales; el estrés y vida de aceleramiento en que viven las sociedades modernas; una alimentación inadecuada sobre todo para el sistema nervioso; una deficiente formación individual, educativa y cultural; un aislamiento marcado de los individuos hacia el sentir de los demás y de la colectividad humana, y, sobre todo, una estructura psicosomática marcada de manera individual en determinados sujetos, con una visión negativa ante la vida.
El hombre y/o mujer pesimista tienen un esquema negativo ante los hechos cotidianos de su vida: todo lo “ven” mal; para ellos nada está bien, todo está mal; todos hacen las cosas equivocadas, erróneas; sólo lo que ellos dicen o hacen está bien, es lo correcto; para ellos el mundo está muy mal, todos están mal…, ¡muy mal! El hombre y/o la mujer pesimista “creen” sólo en ellos, porque sólo ellos son poseedores de la “razón”, todos los demás están engañados. Muchos de ellos son personas son personas amargadas, insatisfechas, rencorosas, autoritarias, caprichudas y llenas de un gran odio.
El hombre y/o la mujer pesimistas no creen en los demás porque su visión del mundo se reduce sólo a “su mundo”, al mundo de ellos; los demás no tienen para ellos ningún valor, sólo son meros instrumentos para poder lograr lo que ellos quisieran…
Ellos, -los pesimistas-, no creen en la vida, la vida que es una manifestación pletórica y libre de manifestaciones de formas nuevas que se manifiestan en un fluir constante, perenne y eterno; la vida que es un triunfo ante la muerte, que danza llena de júbilo en la oscuridad y a mediodía; la vida que es alegría plena, luz perenne, ilusión que no acaba… Los pesimistas llevan en sus corazones el odio que quieren derramar a todos los vivos, porque ellos, están muertos en sus entrañas.
Ellos, los que niegan la vida, no creen en el amor que es espíritu de donación, de entrega, de iluminación, de luz, de plenitud, de solidaridad, de hermandad; ellos no creen en el amor que lleva a la vida eterna: a la vida que no se extingue, que siempre está encendida, que no se apaga, que no se termina; a la vida que ha vencido para siempre a la muerte.
Ellos, que niegan el amor, no creen en el amor absoluto, en el amor pleno, en el amor oblativo, desinteresado, en el amor que se da por darse; ellos no creen en su dios, ni toleran los dioses de los demás; ellos quedan reducidos a las existencias temporales, efímeras de su corta vida: ellos no pueden aceptar que somos temporalidad humana y eternidad divina; estos pares aparentemente antagónicos, para ellos son realidades diferentes, opuestas…
Estos hombres y/o mujeres pesimistas son sujetos, que por circunstancias personales y sociales de vida, han optado por la condenación de la vida, de la existencia, de los demás e incluso de su dios, cargan en sus corazones un fuerte peso, muy difícil de llevar: su odio, que no es más que amor revertido contra sí mismos; su dolor, que es tragedia, sufrimiento, tristeza, insatisfacción; su tristeza, que es ausencia de amor auténtico y de no conocer la vida plena que da alegría; su soledad, que es el no aceptar ni querer que los demás compartan con nosotros este caminar que tenemos todos que recorrer…
Estos hombres y mujeres engreídos, -los pesimistas-, son seres humanos, como nosotros somos, a los cuales no debemos, de ninguna manera, despreciar, en tanto humanos que son como nosotros, por el contrario, debemos sentirnos muy próximos a ellos, a pesar de todo lo que hemos enunciado, ya que, son seres muy carentes de amor verdadero, y, por tanto, de felicidad…
Hombre y/o mujer de este Tierra hermosa, hermano mío y de los demás, ¡pon un alto al pesimismo!, vive la vida con alegría y plenitud, no te rindas nunca ante los obstáculos y problemas: ¡sé tú mismo!, viviendo con autenticidad, entrega tu vida al amor auténtico, y déjale a tu dios todo lo demás….

sábado, 12 de julio de 2008

JOVEN: ¡RECLAMA JUSTICIA!


JOVEN:
¡ RECLAMA JUSTICIA!
Filósofo de la Cultura
Salvador MURILLO LARA

Email: sal.amur@hotmail.com
Blog. Desde Google, filosofiacultural

La juventud es un estado del alma que implica nacimiento, cambio, creación, renovación, transformación, transvaloración, libertad, autenticidad, plenitud…


La juventud es rompimiento de estructuras y de instituciones decadentes mostrando con ello bríos nuevos para vivir y manifestándose formas nuevas de ser, de existir y de co-existir.
El presente que vivimos en nuestras sociedades “modernas” y “posmodernas” es un signo evidente y una manifestación de la existencia de sistemas socio-económicos, políticos e ideológicos decadentes, que merecen desaparecer, para dar paso a la creación de sociedades e individuos nuevos, con una visión diferente acerca de las cosas, con una forma distinta de vivir que no culpe al pasado y que proyecte un futuro pleno de vivencias.
Los hombres y las mujeres decadentes, viven en nuestro presente… Sin embargo, ¡ellos son del pasado! El hombre y la mujer nueva, en/de esta historia, ¡tienen que nacer y tienen que vivir!, son los jóvenes quienes esperan este nacimiento.
Sólo los decadentes están conformes con este presente en el que vivimos: un presente lleno de violencia, de injustica social, de marginación, de esclavitud y de explotación económica, política y social; un mundo de discriminación de todo tipo; de políticos encumbrados que mienten, que creen ser “portadores” de la verdad y que viven orgullosamente en su falsedad institucionalizada; de unos cuántos individuos que viven en la riqueza y opulencia; de una gran mayoría que vive en la pobreza e incluso en la miseria, de todo tipo… ; de ancianos abandonados a su enfermedad, pobreza y soledad; de niños abandonados por sus padres y que viven la crueldad de una sociedad insensible a estas vidas humanas que piden pan, cobijo, cariño, comprensión; de dictadores estúpidos y engreídos que todavía “creen” en el pasado que les otorgó poder absoluto; de miles de mujeres y hombres afeminados que viven enajenados por novelitas estúpidas y estupidizantes que producen y reproducen los medios masivos electrónicos; de una gran cantidad de niños, jóvenes y adultos que viven atrapados en las redes de las drogas, de la violencia y de la prostitución; de muchos de nuestros compatriotas que viven en condiciones inhumanas de trabajo para sobrevivir en la lucha por la vida… ¡Ése es nuestro presente!
Joven, hermano mío y hermano de esta humanidad… ¡Por favor no calles! Por favor, no seas insensible a tu realidad, ya que ha llegado el momento de que abras los ojos para que aprecies este “mundo” que te han heredado tus padres y mayores, este mundo lleno de violencia, de odio, de rencor…
Joven ha llegado el momento de que levantes la voz y reclames justicia… Ha llegado el momento en que tu voz debe ser exclamada con toda intensidad para ser escuchada por todos los confines de la Tierra; tu voz debe ser pronunciada con claridad, con intensidad, con energía, con reclamo, con veracidad, con sinceridad, con valentía, con honestidad… Tu voz debe ser la voz de todos aquéllos que no tienen voz, de todos aquéllos que callan porque tienen temor,
Joven no seas insensible a tu realidad: ¡reclama justicia! Observa a los que viven en condiciones de inhumanidad, a aquéllos que más sufren la explotación y la injusticia social… ¡Ellos son tus hermanos, que reclaman ser escuchados! No los abandones a su soledad y marginación, no seas cómplice de los hombres y mujeres decadentes de este presente y que están encandenados a un “pasado” que ya no merece ser recordado…

domingo, 6 de julio de 2008

¡ATREVÀMONOS A SER LIBRES!


¡ATREVÁMONOS A SER LIBRES!
Filósofo de la Cultura
Salvador MURILLO LARA

Email: sal.amur@hotmail.com
Blog. Desde Google, filosofiacultural

“El don de la Palabra no ha sido dado a todos… es sólo el privilegio de unos cuántos, aún cuando casi todos hablan… y la mayor parte de las personas escriben…”
La Palabra, ¡Bendita Palabra!, es el vehículo que posibilita la comunicación con nuestros semejantes, y, por tanto, la creación de lazos perennes entre los individuos que forman el género humano.
La Palabra es espíritu libertario que rompe todo tipo de cadenas, no permitiendo sujeción física, temporal, ideológica, social, política, religiosa, axiológica… Porque la Palabra ha nacido libre y su destino es la libertad.
Los que nacimos bajo el signo de la libertad no podemos, ni debemos vivir, en ningún caso sujetos a algún tipo de esclavitud: no somos hijos de nadie; los apellidos paternos y maternos los tenemos en calidad de préstamo social; sabemos que las casas que vivimos son sólo estancias temporales; sabemos que nuestros hermanos de carne y sangre, lo son sólo por cuestiones de genética y de sociedad, ya que nuestro espíritu es universal, y, por tanto, inaprehensible.
Los que nos atrevemos a ser libres no buscamos reconocimientos, popularidad, nombre, sociedad, poder, riquezas…. Los que nos atrevemos a ser libres actuamos por nuestra propia cuenta: con un criterio nuestro, definido, autónomo, cierto, que no es copia de ninguno, porque no esperamos nada de nadie, porque creemos en nosotros mismos, y, en la fragilidad humana de aquélllos que nos rodean ‘y sienten como nosotros.

La libertad no es sólo nuestra condición de existencia, en tanto que nacimos como hombres o mujeres y no como plantas o animales sujetos a la “naturaleza”. Somos seres humanos, y, por nuestra propia condición, somos seres libres; la libertad es nuestra “naturaleza”, que no podemos bajo ningún motivo renunciar a ella.

La libertad no es sólo nuestra condición “natural” de existir, sino también debe ser nuestra meta o ideal, ya que casi todas las sociedades que han existido, a través de la historia humana, unas en menor, otras en mayor grado, se han caracterizado por tener sistemas socio-políticos, que funcionan con esquemas opresivos y antilibertarios de la vida de los hombres y mujeres que viven en ellos.

En nuestros tiempos modernos, los sistemas socio-económicos capitalistas y comunistas son cosa ya de la historia, porque han mostrado que ambos pretenden la esclavitud de los hombres, cosa que trataré de explicar de una manera breve en este escrito.

Los sistemas comunistas han mostrado ser sólo una utopía, con un sentido supuesto de justicia social han forjado sistemas totalitarios, esclavizantes, en donde sólo importa la autoridad única de un Estado político de estructuras asfixiantes para las libertades de los individuos, reflexiónese sobre la extinta Unión Soviética, la desintegración del bloque europeo socialista, y de todas las dificultades políticas, económicas y sociales que vive la Cuba castrista así como todo el daño que hizo a México, con su modelo socialista el general Lázaro Cárdenas del Río: educación socialista, el fracaso del ejido, el problema del sindicalismo en México, etc.
Para desgracia de nuestros países latinoamericanos, que viven en condiciones de pobreza extrema, todavía abundan los líderes políticos, que retomando las banderas de un socialismo transnochado, desean mover a nuestras naciones a este tipo de regímenes socio-polítcos que han mostrado en la realidad ser un total fracaso no sólo en el aspecto económico y político, sino ante todo para el desarrollo de las personas que viven en las sociedades humanas. Pensemos, en nuestro México, la labor tan negativa que ha estado haciendo, ya durante muchos años, López Obrador, mostrándose como un “Mesías de los Pobres”, en donde su modo de ver las cosas, su visión socio-política, es para él y sus seguidores, la única verdad válida, que debe ser implantada en nuestro país. A pesar de toda su retórica político-ideológica, se esconden en estos grupos neo-socialistas y populistas, actitudes extremadamente marcadas de tintes autoritarios. Ciertamente la pobreza, la falta de oportunidades y las condiciones antilibertarias en las que viven muchos de nuestros hermanos mexicanos son situaciones que nos exigen cambios radicales en nuestra sociedad y transformaciones en el actuar de nuestras instituciones, pero, no por ello, debemos de justificar, sistemas que han mostrado en la realidad ser antilibertarios, opresivos, injustos y explotadores del hombre. Los sistemas comunistas expresaron su rechazo a los sistemas capitalistas, porque decían que éstos últimos eran sistemas de explotación socio-económica del hombre por el hombre; pero, en la realidad, mostraron ser ellos también explotadores de los hombres bajo el dominio total y absoluto de una minoría privilegiada que se apoderaba de todo tipo de poder; piénsese, por ejemplo en un Fidel Castro y su grupo privilegiado.
Sin embargo, no por ello, debemos justificar al sistema capitalista, la finalidad permanente de lucro de unos cuantos individuos o grupos privilegiados, que viven en condiciones envidiables, sin importarle las condiciones sociales, económicas y políticas en las que vive la mayoría de la población.
El sistema capitalista, ha mostrado ser no sólo un sistema explotador de los hombres, a los que ve como meros objetos para lograr sus fines de acumulación y de lucro, sino también un explotador del mismo Planeta Tierra, que se encuentra en la actualidad deteriorado en su equilibrio ecológico, en gran medida, por ese afán de explotación de la Tierra, que tanto el sistema capitalista como comunista han hecho.


Aparentemente, el sistema capitalista otorga un gran cantidad de libertades a los hombres; sin embargo, en la actualidad, bajo el régimen consumista-hedonista, se están convirtiendo los hombres y las mujeres, en sujetos pasivos, consumistas, acríticos, irreflexivos, esclavos del presente; personas que ya no cuestionan, sólo viven el presente. Este capitalismo consumista-hedonista transforma a hombres y mujeres en “niños eternos”, que no tienen capacidad de raciocinio, que ya no cuestionan la sociedad en la que viven, porque cada vez están perdiendo sus facultades crítico-racionales; que lo único que les interesa es el juego, la diversión, el ser “felices”, ya que viven enajenados, en gran medida, por la labor sistemática y programada de los medios masivos de difusión ideológica. Este capitalismo consumista-hedonista transforma a los individuos en “lactantes eternos”, que todos los días “beben” de las ubres de la “madre sociedad” la “leche” que les da calor, cobijo y satisfacción: bebés que no pueden cuestionar, porque los medios de difusión les “dictan” lo que deben de hacer, lo que deben de pensar, cómo deben de actuar, y, cuando llega el momento de la noche, después de una larga jornada de trabajo, ya todos agotados, de una manera somnolienta e irreflexiva, todavía absorben, a través del medio televisivo, su último “alimentos”, a través de “noticias” o de “novelas”, los “valores” que deben de vivir, sin faltar la infinidad de “comerciales”, que inducen a consumir los productos que las industrias tienen para ellos.

Si realmente deseamos ser libres, debemos estar alertas a todas las expresiones socio-polítcas que se están dando en la actualidad
En ambas ideologías socio-políticas, capitalistas o socialistas existen tendencias autoritarias, que con tal de lograr sus fines de dominio y/o sujeción de todos los hombres, quieren imponer de una manera absoluta, en toda la sociedad sus criterios, y, por tanto, un determinado sistema socio-político. Esto lleva a crear, de una manera retrógrada sistemas socio-políticos autoritarios, de “izquierda” o de “derecha”, imposibilitando a los hombres y a las mujeres una vida verdaderamente libre.
Los totalitarismos, se dan tanto, en los regímenes derechistas como izquierdistas, y son una muestra clara de la imposición de unas minorías que someten al grosor de las poblaciones, pero también de la fragilidad, ceguera política, pobreza e ignorancia en que viven grandes sectores de nuestra sociedad, que se dejan arrastrar por las retóricas socio-políticas de unos cuántos individuos, que con gran dotes de la palabra, arrastran de una manera engañosa a las gentes.
Por tanto, los que aspiramos a regímenes socio-políticos basados en la libertad y en la dignidad de las personas humanas, debemos estar atentos y alertas de todo aquello que está sucediendo en nuestra sociedad, desarrollar más nuestra sensibilidad político-social, para poder detectar, los motivos inconscientes que se ocultan en todas las retóricas expresadas por los líderes sociales y políticos de nuestra sociedad.
Los que aspiramos a sociedades basadas en la libertad humana, -más allá de los regímenes capitalistas o neosocialistas- debemos estimular el desarrollo de nuestra imaginación creadora, para desarrollar una nueva teoría, que nos permita crear una sociedad distinta y regímenes socio-políticos, completamente nuevos, basados en la libertad y en el respeto irrestricto de la dignidad de las personas humanas.

Nuestra sociedad actual, requiere de hombres y de mujeres auténticamente libres, que desarrollen de una manera completa su pensamiento crítico-reflexivo, que no actúen de una manera dogmática y fanática, que estén abiertos a las distintas opciones, que vayan más allá de las ideologías capitalistas o socialistas, que privilegien la libertad y la dignidad de las personas humanas en todos sus proyectos, que no actúen de una manera autoritaria y represiva, que hagan una crítica constante no sólo a las políticas dominantes, -de izquierda o de derecha- sino a todo tipo de ideología, que sean propositivos para enunciar nuevos caminos a seguir. Son este tipo de hombres y de mujeres los que requiere nuestra sociedad.

miércoles, 12 de marzo de 2008

MILLONADAS PARA LOS EXPRESIDENTES

MILLONADAS PARA LOS EXPRESIDENTES
- Las pensiones vitalicias para ex presidentes.
- Otras prestaciones.
- Sin fundamento legal.

FIL. C. SALVADOR MURILLO LARA.

De acuerdo a investigación realizada por el Senado de la República se reportó que las pensiones y las prestaciones de los 5 ex presidentes –aunque Ernesto Zedillo renunció a su pensión vitalicia- tienen un costo al erario público de 259 millones, 115 mil, 269 pesos al año, lo que representa en promedio un monto de 51 millones 823 mil pesos anuales por cada uno, así como un monto de 4 millones, 318 mil pesos mensuales, por cada uno de ellos.
Fue desde 1976, en que el entonces presidente Luis Echeverría Álvarez decretó que quienes dejaran el cargo debían recibir una pensión vitalicia. Luego, Miguel de la Madrid, lo ratificó en 1987, un año antes de dejar la presidencia.
En la actualidad, cada ex presidente cuenta con 103 funcionarios y militares a su servicio, de los cuales 78 son elementos de las fuerzas federales; también disponen de 25 empleados de la federación: tres choferes y personal de oficina, y tienen derecho a una camioneta blindada, otra más para su esposa y sus hijos, y tres autos para escoltas.
Tienen una pensión vitalicia de 164 mil pesos, seguro de vida y gastos médicos mayores. Se cubren sus gastos de telefonía, y tienen acceso a viajes internacionales o al extranjero. Además reciben primas mensuales, aguinaldo, bonos, prima vacacional y “apoyo” para la compra de despensas. En el caso del fallecido ex presidente José López Portillo, la pensión aún se entrega a viuda e hijos.
El problema de las pensiones vitalicias, jubilaciones, prestaciones y demás gastos, es que se manejan de una manera discrecional por el mandatario en turno, ya que no existe una normatividad que regule esta partida. El presidente Felipe Calderón no etiquetó recursos económicos para este rubro en su proyecto de Presupuesto de Egresos 2008, que envió al Congreso para su análisis.
De acuerdo al senador David Jiménez Rumbo (PRD) esos recursos son una “mochada” que se entrega de manera “ilegal” a voluntad del Ejecutivo porque no están contemplados en ninguna ley, los que salen de una partida especial designada por el propio presidente en turno; ya que no podemos hablar de un a pensión o jubilación porque no cumplieron con los 30 años de tiempo que marca la ley.
Según académicos y expertos en Derecho, entre ellos Raúl Carrancá, estas pensiones no tienen ningún sustento legal.
Al no tener ningún sustento legal y manejarse de una manera discrecional por parte del Presidente en turno, esto da motivo a toda una serie de anomalías en el gasto público, ocasionando, a la vez una serie de injusticias de carácter económico, político y social.
¿Cómo es posible que cada uno de estos 5 ex presidentes , representen para todos los mexicanos un gasto de más de 4 millones mensuales, ante una población en donde predomina la pobreza, el desempleo, la inflación y la falta de oportunidades?
Si las pensiones de los ex mandatarios no tienen ningún sustento legal, esto significa que el presidente Calderón tiene la facultad de limitar esos derechos o cancelarlos en su Presupuesto, ya que no están incluidos en ninguna ley o cuerpo normativo. De acuerdo a los académicos y expertos en Derecho, estos gastos son meros acuerdos de carácter administrativo, sin ningún sustento legal.
Según los expertos, ante el carácter ilegal de las pensiones y prestaciones de los ex mandatarios mexicanos es necesario crear una legislación que ponga fin a la “discrecionalidad” con la que se erogan los recursos públicos.
Según el Doctor en Derecho Raúl Carrancá y Rivas, todos estos haberes de retiro de los ex titulares del Ejecutivo federal deben situarse dentro de un marco jurídico, no sin antes reducirlos. En principio, de acuerdo a este especialista, es un acuerdo ilegal, totalmente contrario a derecho y caracterizado por la inequidad. Los acuerdos presidenciales no tienen fuerza jurídica para generar privilegios de tal clase, además de que favorecen la formación de castas, otorgando concesiones realmente odiosas, en contra de los principios republicanos.
De acuerdo al constitucionalista Jaime Cárdenas Gracia, las jubilaciones de los ex presidentes pasan por encima de la Carta Magna, siendo simples acuerdos administrativos, que no están previstos en ninguna ley y que violan la Constitución de la República.
Por lo anterior, es necesario que el Congreso de la Unión se ponga a legislar sobre este aspecto fundamental para todos los mexicanos, tomando en cuenta las opiniones de todos los sectores de la sociedad, así como los estudios serios y profundos de los especialistas en el Derecho.
LA FUNCIÓN SOCIAL DEL PERIODISMO

FILÓSOFO DE LA CULTURA Salvador MURILLO LARA.


Un periódico es la publicación escrita que se presenta a una comunidad en períodos determinados de tiempo, mostrando informaciones de interés general o de conocimientos especializados. La periodicidad, de este tipo de informaciones, hace que éstas se clasifiquen en: mensuales, quincenales, semanarios, bisemanarios, interdiarios o diarios.
La invención de la imprenta, en el siglo XV tuvo una importancia fundamental para el futuro del periodismo, ya que dio origen a su organización técnica. La sociedad moderna, en la que vivimos, y el desarrollo de las democracias actuales ha propiciado que esta actividad informativa se profesionalice y se desarrolle de una manera más eficaz.
El periodismo satisface el anhelo de la información y de la comunicación que tienen los distintos grupos sociales que conforman las sociedades humanas. Los periódicos contienen una diversidad de informaciones, debido a que las sociedades humanas, en las que vivimos, son complejas. Los contenidos de éstos se pueden clasificar, por ello, en varias secciones: información local, noticias de carácter nacional e internacional; política local, nacional e internacional, deportes, sociales, sección editorial, policíacas, culturales, etc.
La actividad periodística tiene primordialmente una función social, ya que la sociedad es quien la hace nacer y desarrollarse; responde a la necesidad que ésta tiene de información, de comunicación y de transformación constantes. Las notas o informaciones periodísticas, por ello, deben reunir, entre otras, las características siguientes: objetividad, imparcialidad, veracidad, neutralidad, libertad, opinión, pluralidad ideológica, criticidad, sentido cívico y democrático y compromiso social. Este escrito tiene, entre otras finalidades, hacer una reflexión de estos aspectos primordiales.

1. Compromiso moral: objetividad, imparcialidad, veracidad y neutralidad periodísticas.
El periodista al informar a la sociedad sobre determinados hechos que han acontecido en ésta, tiene la obligación moral, -como resultado de su actividad profesional-, de mostrar esta información con un carácter objetivo; es decir, tiene el compromiso moral, de informar sobre los hechos tal y como han sucedido, con un sentido de imparcialidad, haciendo a un lado toda pretensión egoísta, personal o grupal, de una ideología en particular. La actitud periodística, ante los hechos acontecidos, debe ser de imparcialidad, con la única finalidad de que la sociedad conozca lo que está sucediendo, ya que el periodista se debe a ella.
Este profesionista de la comunicación verbal o escrita, cuando falsea la información, comete faltas graves contra la sociedad a la que le está informando, y contra sí mismo; por lo contrario, cuando informa con objetividad, imparcialidad y veracidad, le está siendo fiel al conglomerado humano que le pide le informe de lo que está sucediendo.
Ser objetivo en la actividad periodística significa considerar los hechos en sí mismos, de una manera desinteresada, desapasionada, impersonal, imparcial, neutral… Lo objetivo es aquello que se da independientemente de las ideologías particulares de cada uno de los sujetos. El periodista, debe tener siempre el valor ético, cívico, social y humano, para comunicar lo que realmente ha sucedido o está sucediendo. Sin embargo, ante esta objetividad, que debe ser una característica esencial de todas las notas periodísticas, está siempre latente la amenaza real o imaginaria de aquéllas personas y/o grupos sociales que ven en peligro sus intereses personales si estos hechos se conocen. Por ello, es obligación del Estado, salvaguardar la integridad física y/o moral de los periodistas, a través de leyes e instituciones que garanticen este tipo de actividad que es, propia de los regímenes democráticos.
Ser objetivo conlleva para el periodista, una actitud y una apreciación moral de imparcialidad, la cual es difícil llevar a cabo por este profesional de la comunicación, esto ante la presión de los intereses particulares de las clases sociales existentes en nuestra comunidad, que en muchas de las ocasiones, se presentan en una lucha antagónica e irreconciliable. Este profesionista, con un sentido ético, debe buscar, ante todo, el bien de la sociedad en su conjunto, con aspiraciones auténticamente democráticas; y por ello, se le presenta como una obligación moral, informar con objetividad lo que está sucediendo. Esta información objetiva, es, por tanto, imparcial, desinteresada, más allá de los intereses ideológicos particulares de las personas, grupos y clases sociales en cuestión. Lo que pretende el periodista presuntamente objetivo, con un compromiso eminentemente social y moral, es informar a la sociedad de lo que está realmente sucediendo, y que sea ésta, quien asuma con un sentido crítico su responsabilidad social para cambiar las cosas en beneficio de la colectividad.
La veracidad de la información periodística, es, ante todo, una obligación profesional y moral de quien realiza la nota, ya que éste tiene que hablar y decir la verdad de los hechos, -lo que es, lo que ha sucedido-. No es válido para el periodista, hablar y decir solamente su verdad, lo que él cree que es, a partir de su ideología o punto de vista particular. El conocimiento de la verdad de lo que ha acontecido o sucedido es un derecho fundamental de los ciudadanos en las sociedades democráticas; el falseamiento y el ocultamiento de lo que ha acontecido, no sólo debe considerarse como una falta grave de tipo social y jurídica, sino ante todo como una fala de tipo moral.
El ser objetivos, imparciales y veraces en el quehacer periodístico implica necesariamente una actitud neutral ajena a los intereses ideológicos y políticos de las distintas clases y grupos sociales que co-existen en la sociedad, buscando prioritariamente el bien común de ésta.
La neutralidad significa, ante todo, buscar el bien común, de la sociedad en su conjunto, sin estar a favor, de los intereses ideológicos, políticos, económicos, o de cualquier otra índole de algún individuo, grupo o clase social en particular.

2. La libertad, la opinión y la pluralidad ideológica.


La libertad es una prerrogativa individual y grupal, que tiene una importancia fundamental o primordial, para la buena armonía de los individuos de una comunidad y para el funcionamiento correcto de cualquier Estado.
La libertad, como status personal, emanado de los derechos naturales y humanos, responde a la dignidad humana, en la que los individuos, -hombres y/o mujeres-, no se encuentran de ninguna forma, prisioneros o bajo coacción, en sus derechos naturales, de ninguna forma socio-cultural: económica, política, jurídica, ideológica, religiosa, racial, de género, etc.
Ella, la libertad humana, se manifiesta en los distintos ámbitos de la convivencia humana: personal, familiar, laboral, social, política, de género,, ideológica, religiosa, de conciencia, etc., y, se hace una realidad concreta, a través de las instituciones que se originan de esta concepción, que la norman y la legitiman, tales como la familia, las instituciones de convivencia, las iglesias, las escuelas, los partidos políticos, los sindicatos, las instituciones de salud, los centros de rehabilitación social, el ejército, los medios masivos de difusión social, las instituciones de producción económica, las instituciones culturales, las instituciones recreativas y deportivas, las instituciones gubernamentales, etc. Estas instituciones reglamentadas bajo una normatividad, se desarrollan en distintos ámbitos espacio-temporales: locales, nacionales, internacionales.
La libertad, es un poder/hacer lo que no está prohibido en una sociedad; es un poder/obrar cada cual, bajo su arbitrio, libre y responsable; es un actuar como queremos o deseamos, siempre y cuando no exista una norma explícita y legal en la sociedad en la que vivimos que nos lo impida, estando circunscritos en un ámbito normativo jurídico y moral, con un sentido eminentemente social.
La libertad individual y/o grupal es la característica fundamental o prioritaria de los regímenes democráticos, en contraposición con los sistemas totalitarios, los que tienen otra concepción sobre el hombre y la sociedad. Estos primeros sistemas, los democráticos, se fundamentan en la creencia y en el respeto irrestricto de los derechos humanos, los que priorizan las libertades individuales.de las personas, sin importar la situación racial, económica, política, social, de género, ideológica, o de cualquier otra índole. Estos sistemas consideran que el respeto absoluto a los derechos humanos de todas las personas, en su libertad y en su dignidad humana es la base esencial de la prosperidad, en todos los sentidos, de las sociedades humanas.
El sistema democrático, sustentado en el respeto irrestricto de la dignidad y de la libertad de las personas, hecho realidad a través de instituciones, de todo tipo, acordes a ella, tiene el supuesto ideológico y filosófico, de que los individuos humanos no deben sujetarse de una manera total, absoluta e incuestionable a las políticas creadas por el Estado; sino que, por el contrario, este organismo político, debe, por su naturaleza, subordinarse, a la ciudadanía que representa, con un respeto irrestricto a los derechos fundamentales de las personas, y, de una manera muy especial, a la libertad y a la dignidad humanas. Y que esta ciudadanía, tiene el poder y el derecho de modificar políticas incorrectas creadas por la institución estatal.
Los sistemas totalitarios, con políticas absolutas e incuestionables, consideran, por el contrario, que el poder del Estado y de sus instituciones, debe responder solamente a los intereses propios y únicos de este régimen, sin importar, de manera alguna, las opiniones particulares, de los individuos que viven en la sociedad, y que las personas deben sujetarse, de manera total, a las políticas emanadas, desde el mismo Estado, que representa supuestamente, los intereses de la mayor parte de la población, de los sectores sociales más marginados, de las clases sociales más desprotegidas, etc..
Las personas, como entes individuales, en los regímenes totalitarios, no tienen absolutamente ninguna importancia ante el poder omnímodo que cumple el Estado con sus distintas agrupaciones políticas. El Estado Totalitario funge como la Verdad Absoluta e Incuestionable de todo el régimen socio-político, y, por ello, los individuos tienen una importancia secundaria o simplemente, no la tienen. La libertad de las personas, que políticamente son esclavos de ese sistema, es el anhelo que todos ellos aspiran o desean para sí mismos.
Estos sistemas se sostienen bajo regímenes de tipo militar encubiertos bajo un ropaje ideológico que representa supuestamente los intereses del “proletariado”, de los “pobres” o de las clases sociales más desprotegidas.
Los regímenes democráticos, con fines solamente individualistas, en aras de una supuesta libertad, pero sin ningún compromiso social, bajo un régimen económico eminentemente capitalista, buscan, ante todo, los intereses de las clases sociales poseedoras de la riqueza económica y de las que controlan el poder jurídico, político, religioso, ideológico y cultural, sólo teniendo como única finalidad intereses capitalistas. Los individuos, y de una manera muy particular, los menos favorecidos, que viven en este tipo de régimen, aún cuando gozan, indudablemente, de una libertad política, ideológica, religiosa y social, se ven constantemente afectados, por los intereses particulares y de lucro, de la clase social hegemónica de esa sociedad. Los individuos, en las sociedades capitalistas, si bien gozan de una supuesta libertad, que en los regímenes totalitarios no se tiene, se encuentran esclavizados, por las fuerzas de los grupos sociales que detentan el control económico, político, ideológico, social y militar.
Una ideología mercantilista y de lucro es la que predomina en este sistema capitalista, de intereses únicamente individualistas, haciendo que las relaciones entre las personas sean frías, inhumanas y meramente objetuales. El capital, el dinero, se convierte en es el poder absoluto e incuestionable, de este régimen económico, político y social, que no acepta ningún tipo de crítica, a partir de una perspectiva social y humana. El poder de la riqueza del capital, el dinero, se transforma en el único dios, adorado idolátricamente por la sociedad, dirigiendo tal veneración, la clase económica más poderosa, quien funge como sacerdocio de este culto.
El derecho a la libertad de expresión es un requisito fundamental del quehacer periodístico; no sólo debe estar garantizado a través de los preceptos constitucionales y de los ordenamientos jurídico-legales que de éstos se desprenden, sino que también deben existir las instituciones que den la garantía y la protección a las personas físicas que ejercen tan noble labor.
Los enemigos de la libertad de expresión están no sólo en los regímenes de los países totalitarios, sino que se muestran también en los países democráticos, esperando que las condiciones les favorezcan para lograr sus fines de autoritarismo, represión, censura, despotismo e intolerancia.
Las personas que apreciamos nuestra libertad, y de una manera muy particular, la libertad de conciencia, debemos estar alertas ante estos ataques a la libertad de expresión, conocer cuáles son las coyunturas que los favorecen, quiénes son nuestros enemigos, cuáles son sus intenciones y cuál es el ropaje ideológico con que se encubren.
Las sociedades modernas que existen en la actualidad están caracterizadas por ser multi-culturales y multi-étnicas, en donde ya no es posible justificar, bajo ninguna forma, la existencia de regímenes políticos monolíticos que coarten el derecho a la libertad de conciencia y a la libertad de expresión que tenemos todos los ciudadanos.
Esta libertad de conciencia y libertad de expresión, en una sociedad plural y diversa debe permitirnos expresar, en un ambiente de respeto y de legalidad, nuestras distintas opiniones.
El respeto total e irrestricto, a la libertad de expresión de las distintas opiniones, en un ambiente de legalidad, posibilita que conozcamos los distintos pareceres o maneras de pensar de las personas que conviven en la sociedad, de los distintos grupos sociales que co-existen, de los distintos partidos o grupos políticos, de las distintas etnias poblacionales, de las distintas culturas que comparten el mismo territorio nacional, de las distintas asociaciones religiosas, de las distintas concepciones periodísticas, etc.
El garantizar la protección a la libertad de expresión de las distintas opiniones nos permite conocer de mejor forma nuestra pluralidad ideológica y esto posibilita una transformación permanente de nuestras instituciones sociales, un perfeccionamiento continuo de conocimiento nuestro régimen democrático y una mejor solución a los problemas que nos aquejan.

3.- Criticidad, sentido cívico y democrático y compromiso social.

El periodismo debe ejercer una función crítico-social del sistema social en que se vive realizando de una manera permanente una revisión de todo aquello que está aconteciendo; por ello, su función no es sólo de informar objetivamente, con veracidad, a la sociedad a la que se debe, sino también de opinar, en base a la pluralidad ideológica, para tener distintas opciones de solución ante los problemas que nos aquejan.
La criticidad periodística, debe tener eminentemente un sentido cívico y democrático, ya que debemos tener un amor y un celo especial, a la Patria que nos ha dado origen e historia, independientemente de la solidaridad internacional que debemos tener con todos los países.
La educación, el fortalecimiento y el desarrollo de las virtudes cívicas, en los individuos son requisitos para la formación de ciudadanos excelentes, con un sentido auténticamente patriótico; por ello, la formación ciudadana es también una tarea fundamental del ejercicio periodístico, que funciona como un cuarto poder en los estados democráticos, que lejos de identificarse con el sistema socio-económico y político predominante hace una crítica social permanente de éste, posibilitando la transformación social, considerando siempre la búsqueda del bien común.
De lo anteriormente expuesto, se concluye, que la democracia, -que es un régimen socio-político caracterizado por una renovación permanente y un perfeccionamiento constante-, es fundamentalmente un gobierno de la ciudadanía, quien a través de sus representantes gubernamentales y de sus organizaciones civiles de vigilancia, ejerce el poder de la sociedad en su conjunto. La labor periodística, tiene, por ello, una función eminentemente democrática.
El trabajo periodístico, cumple, por tanto, una función trascendental y social. La sociedad es su origen, su causa y de ella brota su razón de ser; a ella se debe y tiene su misión que cumplir. El periodismo, no puede, ni debe ser, por ello, el representante de una clase o grupo social, en particular, sino que debe tener siempre presente a la ciudadanía o sociedad en su conjunto, armonizando los distintos intereses y buscando siempre el bien común, anteponiendo una preferencia especial a las personas, los grupos y las clases sociales menos favorecidas, pero sin buscar un igualitarismo radical y absoluto, -como en el caso de los países de régimen totalitario-, entre las distintas personas que integran a la sociedad, porque si bien todos los individuos somos iguales en derechos y obligaciones, todos tenemos también el derecho a la diferencia, en cuanto que somos por esencia biológica y humana seres únicos, y, por tanto, desiguales, al resto de los componentes de la sociedad. El periodismo teniendo su origen y su razón de ser en la sociedad, la que pide que se le informe de lo que acontece, de los distintos problemas que nos aquejan, y, a la vez desea escuchar las distintas opiniones, en un ambiente de pluralidad, para encontrar las soluciones más óptimas. Por ello, esta actividad de información y de opinión tiene un fuerte compromiso social que no puede de manera alguna eludir.
¡ATRÉVETE A VIVIR!
FILÓSOFO DE LA CULTURA Salvador MURILLO LARA



La vida es la riqueza más grande y más hermosa que tenemos los hombres y las mujeres, se nos dio de una manera completamente gratuita sin que ninguno de nosotros la hubiera pedido. Ella es lo más preciado que poseemos y su existencia es tan corta, tan efímera, como es la vida de una rosa.
Todas las riquezas materiales reunidas resultan ser una miseria ante la riqueza enorme e inagotable que tiene la vida humana, porque ella es una explosión de creatividad, de inmensidad de formas inimaginables y de un cúmulo eterno de placeres, satisfacciones y felicidades. Unos cuantos minutos de alegrías intensas bastan para borrar los dolores, los pesares y los tropiezos que nos hemos encontrado en nuestro recorrer de la vida…
El torrente caudaloso de la vida con sus riquezas enormes se encuentra en nuestras manos desde el momento en que tomamos conciencia de nuestra existencia y que con nuestra voluntad podemos mover el navío de nuestros destinos.
Muchos hombres y mujeres se han empeñado afanosamente, durante los pocos años de sus vidas, a acumular bienes materiales, saberes o creencias falsas, olvidándose de la riqueza que tienen en sí mismos; y, cuando en ciertos momentos, se han puesto a reflexionar acerca de sus historias personales, se han dado cuenta, con una gran tristeza, que sus vidas se les han ido escurriendo de sus manos.
Los bienes materiales, expresados a través del dinero, son ciertamente medios muy apreciados por todos nosotros; sin embargo, son sólo medios y no fines en sí mismos. Cuando las personas se proponen como finalidad principal en sus existencias, únicamente la obtención y la acumulación de los bienes materiales, pierden por completo sus vidas y se extravían a sí mismas, quedando, de esta forma encadenados a la esclavitud de las cosas materiales. Sus egos se encierran de una manera completamente hermética en orgullos insanos, en pretensiones falsas, y en el olvido de sus semejantes.
Las riquezas materiales no son malas o negativas por sí mismas, ya que son medios para la existencia de la vida humana, pero pueden ocasionar una tragedia en los corazones de los hombres y de las mujeres, cuando éstos han tergiversado en sus existencias el sentido auténtico de la vida, sustituyéndolo de una manera errónea por la acumulación simple de los bienes materiales y/o culturales.¡Ahí está la vida! La tuya y la de tus semejantes, ella es la gran riqueza que tú posees; es única, irrepetible, misteriosa, asombrosa, enorme, creativa, y llena de momentos grandes de felicidad: está en tu decisión, en tu voluntad, el que decidas vivirla plenamente en cada segundo que transcurre de tu existencia. Ahí tienes frente a ti, tu vida… ¡ATRÉVETE A VIVIRLA!
¡ATRÉVETE…. A VOLAR!
FILÓSOFO CULTURAL Salvador MURILLO LARA.

Las plantas, los animales, todos los seres vivos, y también los seres humanos –los hombres y las mujeres-, tenemos una Madre Común: La Tierra; este hermoso planeta del que nacimos y en el que vivimos.
La hermosa Tierra, nuestro planeta, tiene una gran historia y todo ella está llena de vida, siempre ha estado dando a luz una cantidad infinita de hijos e hijas de todo tipo… plantas, animales, y seres de formas múltiples, de infinidad de especies, que nacen, crecen, se reproducen y mueren…
Los poetas, raza grandiosa de los hijos que la Madre Tierra ha creado, son la estirpe humana que ha recibido el don en sus corazones de ver y apreciar los coloridos hermosos que tienen todos los hijos que nuestra madre Tierra crea de una manera permanente, continua e infinita. Que me digan los poetas: ¿dónde están los cánticos sublimes que ellos escuchan en el silencio cuando contemplan las bellezas de la naturaleza? Sólo ellos, que son una raza superior de seres humanos, tienen los oídos, los ojos, el tacto, el gusto y toda la sensibilidad hiper-desarrollada, para escuchar, ver y oír, lo que la inmensa mayoría no podemos apreciar.
¿Quién de ustedes, en alguna ocasión que se ha puesto a apreciar el vuelo de una paloma, de una gaviota o de un águila, no se ha quedado completamente anonadado por la belleza y la perfección con que vuelan esas aves, con una gran maestría que es resultado de aprendizajes excelentes y de una gran armonía de su anatomía y fisiología corporal? ¿Cómo no quedar uno completamente asombrado de estos hijos de la Tierra que emprenden vuelos magistrales a grandes alturas? Sólo el necio, el torpe o el estúpido son incapaces de reconocer las maravillas grandiosas que hacen estos hijos de la Tierra.
Estos hijos de la Tierra, hermanos nuestros, nos enseñan grandes lecciones a nosotros los humanos, nos muestran el arte de volar, a elevarnos a las grandes alturas, a vencer los obstáculos y las adversidades, a vencer a la fuerza gravitatoria que nos lleva hacia la Tierra.
Estos hijos de la Tierra, hermanos nuestros, rompen con todo enraizamiento para llegar a las grandes alturas, para trascender en esta vida y dejar huella, una marca que permanezca y que indique que nuestra vida ha sido valiosa y que ha valido la pena haberla vivido. ´Ése es el destino humano, del que tenemos cada uno de nosotros que cumplir en esta vida: el de volar, el de trascender, el de dejar una huella permanente con nuestra existencia, para cuando llegue el día de nuestra finitud terrena, poder decir: ¡Vida estoy en paz y estoy enteramente agradecido! Hoy es el día, si estás decidido, para emprender el vuelo hacia las grandes alturas, sólo es cuestión de que te decidas, de que abandones todo tipo de conformismo y de comodidad, de que no prestes oídos a las cosas comunes y cotidianas, de que tu vista busque el horizonte de la lejanía y tu espíritu pretenda alcanzar las estrellas, de que tu corazón se inflame del deseo de la infinitud, de que tu voluntad sea fuerte y resistente para no caer en el desánimo, a pesar de todas las adversidades.
Las alturas te reclaman, te llaman, te gritan, que vayas hacia ellas; tu espíritu te pide que vayas hacia el horizonte de la trascendencia… ¡Sólo es cuestión de que te decidas!
LOS ANIMALES IDEOLÓGICOS

FIL. DE LA CULTURA Salvador MURILLO LARA.




Los seres humanos -hombres y mujeres- somos fundamentalmente animales ideológicos; nuestra esencia tiene dos componentes que co-existen y se interrelacionan: por un lado, nos encontramos enraizados en el mundo de la naturaleza, y, de una manera muy específica, en el “reino” animal al que pertenecemos; y, por otro, vivimos siempre “jaloneados”, “estirados” por y en el “mundo” de las ideas, en el mundo del “espíritu”, de la “cultura” del que formamos también parte. Nuestra “esencia: animalidad y espiritualidad está intrínsecamente vinculada, interrelacionada, y de ninguna forma, desvinculada o separada: somos espíritus animalizados y/o animales espiritualizados. No somos sólo “animalidad” o “espiritualidad”, sino ambas cosas. Ni el animal humano, -que habita y vive en y con nosotros- debe ser negado ni tampoco nuestro espíritu,-que tiene su génesis, su historia, su época, su individualidad- . Estos dos componentes de nuestra esencia humana co-existen en una unidad recíproca e interrelacionada, aún cuando tienen distintos ámbitos distintos de existencia.
La negación de nuestra animalidad nos ha llevado a acciones de carácter destructivo: aniquilación del mundo natural en el que vivimos –como es el caso del ecocidio que está siempre presente en nuestra sociedad- así como el antagonismo a muerte con el reino animal del que formamos parte, y, lo más grave, la destrucción de nosotros mismos, en cuanto que no podemos eludir nuestra realidad existencial, ya que hemos nacido animales y, moriremos como tales.
La negación de nuestra animalidad es tener la falsa creencia de que somos ángeles o espíritus descarnados; es querer ubicarnos en una “esfera” que no es la nuestra, es creernos superiores a todos los demás animales y seres naturales, es querer tener siempre el dominio o sometimiento de la naturaleza, a toda costa, a pesar de que con esas acciones también nos auto-destruimos, ya que al negar nuestra naturaleza, nos negamos a nosotros mismos.
Esta no aceptación de nuestra condición animal ha implicado una ruptura desarmónica y de enfrentamiento con el orden natural al que pertenecemos; por el contrario, la aceptación de nuestra condición implica la comunión y la armonía con todos los seres humanos, con la naturaleza, y, en particular, con el “reino” animal al que pertenecemos. Este desconocimiento de nosotros mismos y el arraigamiento en nuestras conciencias de ideas falsas nos ha llevado a las consecuencias funestas que he expresado anteriormente.
Sin embargo, es necesario reflexionar también acerca de la especificidad de nuestra animalidad, lo que nos hace diferentes a los demás animales; esto es, la especificidad humana: el ser animales ideológicos; es decir, somos animales que vivimos también en el mundo de las ideas, en el mundo ideológico, que forma parte de nuestra cultura, la que nos crea, nos conforma y nos hace seres de ideas: seres ideológicos. Desde antes de nacer, se crea una realidad ideológica específica, particular, de individualidad humana, de subjetividad, quedando, de esta forma, insertos e interrelacionados, en y con el mundo ideal, con el mundo espiritual, con el mundo de la cultura. Y desde que nacemos, hasta que morimos, y aún después de morir vivimos siempre en ese nicho ideológico, que nos nutre, nos sustenta, y nos hace pensar, creer y vivir en tanto seres humanos.
La ideología, en tanto, conjunto de ideas que caracterizan a una persona, grupo, época, es una realidad, que se encuentra más allá de ser un simple producto humano y social, ya que la ideología nos determina, nutre, alimenta, forma y conforma como seres humanos, como seres ideológicos. Por ella, somos y existimos, por la ideología vivimos y creemos; de ella nacimos en esta cultura y en esta sociedad; por ella pensamos lo que pensamos: ya que nuestro pensamiento no es gratuito. La ideología, -que forma parte de nuestra cultura- se encuentra más allá de nuestras propias individualidades, ella se entrecruza como una red múltiple entre todos nosotros, pero también entre los que nos antecedieron, como entre los que vendrán a posteridad. Por ella, creemos en nuestra vida y en la de los demás, por ella tenemos valores, valores que son nuestros, y que consideramos de alta estima.Los animales ideológicos, que somos nosotros, vivimos nuestra animalidad en dos ámbitos que se entrecruzan: en el ámbito animal-natural y el ámbito ideológico-cultural. Los dos ámbitos nos pertenecen y ninguno de ellos, debemos de negar. La realización plena de nuestras vidas depende de la aceptación plena de nuestra realidad y de la armonía que debemos de tener entre estos dos ámbitos. Sin ideas, sin valores que orienten nuestra existencia no podemos ni vivir ni ser, porque somos seres ideológicos; pero también, nacemos, crecemos, nos reproducimos, y morimos en el ámbito natural-biológico, es decir, somos animales. Y debemos estar atentos de nuestras necesidades como tales.

EL DERECHO A VIVIR FELICES.

FIL. CULTURAL: SALVADOR MURILLO LARA

La vida se presenta a cada ser humanos (hombre o mujer) como una gran oportunidad para vivir felices… o infelices.
La vida es un pequeño lapso de tiempo humano, desde que somos conscientes de ella, que transita a veces muy lentamente, y que en otras ocasiones se mueve con velocidades vertiginosas, hasta llegar un momento en que se va escurriendo de nuestras manos, resultando casi imposible de apresarla.
Los seres humanos somos seres únicos que co-existimos con el mundo natural ya que tenemos la capacidad y los medios de adquirir la conciencia de nuestras existencias y sujetar con nuestra voluntad y nuestro espíritu el timonel orientador de nuestras vidas terrestres.
Nosotros somos los únicos entes, que en este planeta Tierra, podemos crear la felicidad o la infelicidad de nuestras existencias terrenales, ya que somos los artífices de nuestros propios destinos.
La felicidad es el más grande y preciado de todos los tesoros humanos y se encuentra tan cercana a nosotros que a veces no nos es posible verla; tan próxima está en nuestras vidas, que sólo es cuestión de voltear hacia nuestra derecha, y ahí está desde el momento en que hemos nacido como seres conscientes y racionales, ahí está desde que nos hemos percatado de nuestras vidas y nos hemos dado cuenta que esta vida que tenemos es una enorme riqueza que hemos recibido de una manera totalmente gratuita.
Ella, la felicidad humana es el manantial de la vida, la que da sentidos plenos a las existencias, la que hace vibrar los corazones, la que alimenta el espíritu, la que nos hace ser creadores, la que nos da fuerzas inquebrantables para toda empresa, la que nos llena de optimismo y alegría, la que nos invita a continuar en el camino a pesar de que otros nos dicen que no sigamos adelante, la que nos llena de grandes satisfacciones por lo que hemos hecho inundando en nuestros corazones y en nuestros espíritus el bálsamo que cura todas las heridas y que nos invade de gran alegría.
La felicidad está ahí: en la entrada de casas; sólo es cuestión de que nos decidamos dejar la puerta totalmente abierta, para que ella como reina entre en nuestras vidas de manera majestuosa, tome posesión de nuestras existencias y sea la soberana que nos gobierne. Ella, la felicidad, espera sólo la oportunidad de que la dejemos pasar, de que tengamos una actitud humilde, para que dobleguemos nuestros egos ante su belleza, para que le rindamos tributo aniquilando nuestros falsos orgullos y dejemos que gobierne nuestras casas.
La felicidad no hace distinciones de ningún tipo: ni raciales, ni de género, ni económicas, ni ideológicas, ni religiosas, ni políticas, ni de edad… Ella es el don más valioso para la humanidad y se presenta para todo ser humano de cualquier lugar del mundo: sólo es cuestión de saberla encontrar y no dejarla partir nunca haciendo que ella sea la reina que gobierne nuestras vidas.
Cada uno de nosotros tenemos esa gran misión en nuestras vidas; misión individual, personal y única: encontrar nuestra felicidad y la de nuestros seres allegados, y cuando la hayamos encontrado es tarea nuestra no permitirle retirarse, sino dejarla que viva y gobierne en nuestras vidas. Sólo es cuestión de humildad y de sencillez, porque está tan cercana a nosotros, lo que sucede es que nuestras mentes pueden estar tan distraídas, que no nos percatemos de ella.
Todos nosotros debemos estar muy atentos para encontrar verdaderamente la felicidad, porque así como ella está a nuestra derecha, su contraparte, la infelicidad, se encuentra a nuestra izquierda, y de manera frecuente entra a nuestras vidas, vistiendo con falsos ropajes, haciendo pasar como si ella fuera la felicidad. La infelicidad es la fuente maligna de todas nuestras desgracias…

MÉXICO Y MICHOACÁN:
REPROBADOS EN EDUCACIÓN.

Por: FIL. CULTURAL Salvador MURILLO LARA.


Las escuelas públicas y privadas tienen una función primordial, ya que a ellas acuden los niños, en sus primeros años de vida, para recibir, por parte de los maestros, su primera educación, sus primeros aprendizajes, y, de esa forma, irse, poco a poco, integrando a nuestra sociedad.
Los niños de educación preescolar, acuden a esos lugares, a las escuelas, llevados por sus padres, a recibir de sus educadoras, la orientación, para las distintas actividades de aprendizaje que les permitan lograr una mayor maduración psicológica, corporal y social. Y los niños de educación primaria asisten para recibir los primeros conocimientos que les permitan socializarse e integrarse al mundo de la sociedad: el lenguaje verbal, el lenguaje matemático y los conocimientos esenciales de la naturaleza y de la sociedad.
El lenguaje verbal, ya fue adquirido por los niños, primeramente en sus hogares; sin embargo, mediante el proceso de la lecto-escritura, que inician los grados de 1º y 2º de Primaria, se les abre un horizonte de gran amplitud y sin término alguno: el mundo de la cultura. Los maestros de educación inicial juegan un papel de gran importancia no sólo como transmisores del conocimiento y orientadores del aprendizaje, sino ante todo como modelos de valores de nuestra sociedad.
Junto al proceso de aprendizaje de la lecto-escritura se encuentra también el proceso de aprendizaje de iniciación al lenguaje matemático, herramienta fundamental, no sólo para la convivencia diaria de las personas en la sociedad, sino ante todo, como un medio fundamental para el desarrollo de la tecnología. Un (a) buen (a) maestro (a) despierta en sus alumnos (as), el gusto por el aprendizaje de esta ciencia.
Los maestros de educación inicial son, indudablemente, las instancias humanas fundamentales, para que los niños en su más temprana edad logren sus aprendizajes básicos los que influirán de una manera decisiva en su vida futura. Por ello, los maestros, deben estar compenetrados, principalmente, de un gran espíritu de servicio y un gran sentido humano de su labor. Los maestros, antes de considerarse como especialistas de conocimientos, deben considerarse como personas llenas de valores humanos y de un gran amor hacia los niños.
Una gran cantidad de maestras y maestros en nuestro país han renunciado, para nuestra desgracia como país, a este espíritu de servicio y de amor a los niños, desde hace años, dejando constantemente abandonadas las aulas, por estar constantemente en movimientos políticos. Esto ha traído graves consecuencias para la educación en nuestro país. Muchas maestras y maestros de educación inicial, en vez de transmitir a los niños el gusto por la lectura, la escritura y las matemáticas les comunican la apatía, el desinterés y el odio, que llevan en sus corazones, en contra de la familia, la sociedad y la Patria.
El día 15 de mayo, Día del Maestro, es lamentable, que para muchas personas haya pasado desapercibido esta fecha. Esto es motivo para que reflexionemos. Los maestros deben pensar y re-valorar el trabajo, que la Patria, la Sociedad y las Familias Mexicanas, les han encomendado y si han cumplido con éste, y, por tanto, están devengando con el salario que reciben del pueblo mexicano. Los maestros y maestras deben re-considerar porqué para un gran sector de la sociedad, el día del Maestro pasó desapercibido, deben reflexionar por qué la imagen que la sociedad tiene de ellos se encuentra en la actualidad tan deteriorada.
Los resultados escolares que México y Michoacán han obtenido, a nivel internacional como nacional, ya durante muchos años, en lo que se refiere a educación, son lamentables y manifiestan una realidad grave de nuestro país: de acuerdo a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), de 40 países evaluados, México ocupa el lugar 37 y de las 32 entidades entidades federativas de nuestro país Michoacán se encuentra entre los 3 últimos lugares. Español, Matemáticas y Ciencias son las materias que se evalúan y obtenemos los últimos lugares, estando de hecho reprobados. Mientras tanto… los maestros se encuentran involucrados en paro permanente en contra de la reforma de la Ley del ISSSTE, y la Secretaría de Educación en el Estado, está tomada. (Comentarios y opiniones: sal.amur@hotmail.com )

sábado, 8 de marzo de 2008

EDUCACIÓN ESTATAL Y EDUCACIÓN PRIVADA


La iniciativa del C. Gobernador Leonel Godoy Rangel, para reformar la Constitución Política del Estado libre y soberano de Michoacán, que establece la educación pública, gratuita y obligatoria desde el nivel inicial hasta el superior para toda la población deberá someterse todavía al análisis, a la discusión y al estudio del Congreso Local para conocer la viabilidad o no de tal propuesta, el costo social de la misma, etc.

El artículo 3° de la Constitución Política Federal establece que todo mexicano tiene derecho a recibir educación y que es obligación del Estado impartir esta educación. En este precepto apreciamos, por un lado, un derecho, y, por otra parte, una obligación. Todos los mexicanos, es decir, todos los miembros de la nación mexicana, tenemos el derecho de recibir educación, un derecho de carácter irrenunciable, y que el Estado, en tanto, en tanto entidad jurídica y política que representa a todos los mexicanos, tiene la obligación ineludible, de hacerlo realidad; es decir, tiene la obligación de otorgar esa educación o de poner, todos los medios a su alcance, para que ésta se logre.

En cuanto que es un derecho que tenemos todos los mexicanos, el Estado, en tanto representante jurídico y político de la Nación Mexicana, tiene la obligación de proporcionar educación a todos sus habitantes de una manera completamente gratuita, sin ningún otro interés más que el de proporcionar educación. El costo económico para poder proporcionar educación debe ser solventado, a través de los impuestos; el Estado lo único que hace es regresar una parte de lo que impositivamente recoge a la población (impuestos) y lo transforma en educación.

Una de las funciones prioritarias del Estado, es, por tanto, su función educativa, la que debe extenderse hasta el nivel superior, para toda la población, para que ésta reciba este beneficio social al que tiene derecho irrenunciable. Sin embargo, es necesario realizar un análisis serio y profundo de los aspectos económicos, políticos y sociales de nuestra realidad para conocer la viabilidad o no, de tal proyecto, y, para que éste no quede sólo, en una mera formulación jurídica, ya que la iniciativa de Godoy Rangel, es demasiado ambiciosa, y puede resultar, una mera utopía.

Nuestra legislación establece que los particulares podrán impartir educación, siempre y cuando regulen sus actividades en base a las leyes, reglamentos y normas referentes a este campo, ya que la educación proporcionada por éstos, es sólo auxiliar a la educación estatal, y, no pueden, bajo ninguna forma, mantenerse autónomos e independientes en políticas, planes y programas de estudio, etc., ya que esto propiciaría el desarrollo de una diversidad de intereses particulares, contrapuestos al interés nacional.

Sin embargo, hemos visto, que hay instituciones privadas de educación que no han cumplido de manera satisfactoria, con la legislación, legislación, planes y programas, ya que algunas de ellas, centran sus actividades a fines meramente mercantilistas o capitalistas, considerando las escuelas desde una visión totalmente empresarial, buscando sólo el beneficio lucrativo para los propietarios de estas escuelas, haciendo a un lado la legislación laboral, para no respetar los derechos que tienen sus trabajadores; y, todo lo que realizan, lo ven a través de la óptica del dinero.

Otras instituciones de carácter privado, además de ver a sus escuelas como empresas capitalistas, debido a que pertenecen a asociaciones religiosas, -en su mayoría al catolicismo-, sus centros educativos adquieren un carácter eminentemente confesional, convirtiéndose en centros de divulgación religiosa, formando de esta manera sujetos acríticos, irreflexivos y dogmáticos, y, violentando, por completo el artículo 3° constitucional, que considera como norma fundamental el laicismo en la educación. (Viernes 29 de febrero de 2008. )

¡SÉ OPTIMISTA!


El optimismo es una actitud de fe, alegría, esperanza y de triunfo ante las acciones que las personas realizan diariamente en sus familias, en sus trabajos y en la convivencia diaria que tienen con sus semejantes.
Las dificultades, los tropiezos y las equivocaciones humanas son una parte inherente de nuestras vidas. Nuestra existencia -biológica, psicológica y social-, se manifiesta con luces y con sombras… Al caminar encontramos lugares preciosos con árboles frondosos y manantiales majestuosos de aguas cristalinas que nos reconfortan y nos dan los descansos merecidos, inundando nuestros corazones y nuestros espíritus con la paz, la alegría, la tranquilidad, la serenidad y la satisfacción humanas… Esos días son conservados en nuestras memorias como lapsos eternos y bellos que nunca queremos olvidar.
Sin embargo, la vida no es sólo alegría y belleza, sino que también es dolor, sufrimiento, pena, penumbra, soledad, caída, fracaso, incomprensión oscuridad… En el camino de nuestras vidas, encontramos también, las piedras filosas y cortantes que hieren a nuestros pies, a nuestras manos, a nuestros cuerpos, y a nuestras sensibilidades y espíritus; en varios momentos aparece el Sol ardiente que quema implacablemente nuestros rostros y observando a nuestro alrededor, encontramos solamente arbustos espinosos, al estar caminando nosotros en pisos abruptos, pedregosos, polvorientos, y de topografía difícil; sentimos, en varios momentos, que nuestras piernas flaquean, que nuestras espaldas llevan una carga pesada, que nuestra visión está llena de sombras, que nuestras gargantas se asfixian, que nuestro pensamiento es incoherente, que nuestros amigos nos han abandonado, que somos seres incomprendidos y que la soledad nos quiere aniquilar: son los días grises y a veces completamente oscuros de nuestras vidas.
¡Así es la vida! Ella está llena de luces y de sombras, de placeres y de displaceres, de alegrías y de tristezas, de amores y de odios, de amistades y de enemistades, de compañías y de soledades, de triunfos y de derrotas, de comprensiones y de incomprensiones…
Y, a pesar de todo ello, ¡NOSOTROS SOMOS LOS ARTÍFICES DE NUESTROS DESTINOS! No somos un capricho de los dioses, ni tampoco una casualidad de la sociedad humana, ya que nuestra razón, voluntad y sensibilidad humanas son capaces de crear y decidir el rumbo de nuestras existencias.
La actitud optimista posibilita que los lados oscuros de nuestras vidas no sean apreciados como algo negativo y destructivo sino como formas de crecimiento y de superación personales.
El optimismo permite encontrar agua en los desiertos y en zonas supuestamente estériles; amistades en todas las personas y de una manera especial en aquéllas que en un principio nos parecían antipáticas; amor en quienes odian con pasión; confianza en los que rechazan todo trato social.
El optimismo es una fuente energética de nuestro espíritu que funge como coraza protectora ante las adversidades y las dificultades que encontramos en la vida; esta energía al llegar a lo más profundo de nuestro corazón derrama fuerza, fe, tenacidad, entusiasmo, ganas de vivir, imaginación, esperanza y creatividad, invitándonos e impulsándonos a continuar en el camino y a conquistar las metas más preciadas que nos hemos trazado.
¡Sé optimista con y en tu vida! Y ten por seguro que llegarás al triunfo y a la satisfacción personal, rebasando los límites que te detenían, rompiendo las barreras que te separaban, llegando a las cimas más altas de todas tus empresas, conociendo países que ni te imaginabas que existían. No hagas caso a los comentarios pesimistas de aquéllos que llevan en sus corazones una gran carga de odio, pesadumbre, tristeza, desolación, insatisfacción, negatividad y frustración.

ESTADO LAICO, LIBERTAD RELIGIOSA Y MORALIDAD


“Garantizada por el artículo 24, la libertad de creencias, dicha educación será laica y, por tanto, se mantendrá por completo ajena a cualquier doctrina religiosa”.
Artículo 3º Constitucional.

SALVADOR MURILLO LARA.

Los mexicanos, tenemos, de acuerdo a la Constitución Política de nuestra Patria, el derecho de recibir educación por parte del Estado. El Estado Mexicano, –Federación, Estados, Municipios- tiene el deber de proporcionar esta educación a todos los mexicanos.
El criterio que orientará a la educación que imparta el Estado, será el de la laicidad, esto en base, a la garantía constitucional de libertad de creencias, protegida por el artículo 24; por ello, la educación estatal, debe mantenerse por completo, ajena a cualquier doctrina religiosa.


El Estado, en tanto que es un organismo político que representa a la Nación, no debe, bajo ninguna forma, ser difusor de una creencia religiosa determinada, ya que al serlo, atentaría contra el derecho que tienen todos los mexicanos de libertad de creencias. Al vivir en un país multicultural y plural como el nuestro, este derecho a la libertad de creencias, debe ser salvaguardado por el Estado, ya que es la garantía de la seguridad de otros derechos que tenemos como mexicanos, tales como: la libertad de pensamiento, la libertad de conciencia, la libertad de expresión, la libertad de prensa, la libertad de trabajo, etc. Si el Estado se volviera partidario de una religión en particular, no sólo atentaría contra el derecho a loa libertad de creencias religiosas, sino que se convertiría, con el tiempo, en un Estado tirano y represor, porque lo que menos le interesaría serían las garantías de las personas, buscando, de esta manera, sólo sus propios fines. Todo Estado Moderno, debe tener su sustento, en la persona humana; ésta debe ser el centro, el origen y el destino, de todas sus acciones.
Por ello, el Estado Mexicano, no debe ser, bajo, ninguna forma, un Estado Religioso, ya que, si así lo fuera, la religión tendría fines meramente políticos; es decir, de dominación, de control político, de enajenación ideológica de las masas. Ni tampoco, el Estado Mexicano, debe ser un Estado Antirreligioso, porque si asumiera esta cualidad, atentaría, de igual forma, contra el gran grosor de las personas, para poder practicar la religión, que más consideren convenientes. El Estado, debe asumir una característica de neutralidad, en lo concerniente a las religiones; es decir, no puede ser defensor, ni difusor, de una religión, en particular, debe mantenerse, al margen, que tiene cada una de las personas, para que éstas ejerzan libremente su derecho de libertad religiosa; en esto, consiste, la característica de laicidad del Estado. Ésta es una de las características fundamentales del Estado Moderno, y, por tanto, del Estado Mexicano: ser un Estado Laico. Esto no significa ni ser un Estado Ateo ni ser un Estado Antirreligioso, como, en algunas ocasiones, han querido expresar ciertos ministros religiosos, con características de fanatismo, porque quieren que el Estado Mexicano, esté al servicio de una religión, en particular.



De igual manera, el Estado Laico, no puede considerarse como un Estado Amoral; por el contrario, todo Estado Laico, es un Estado Moral, porque está sustentado en el Respeto Irrestricto a las personas humanas, para que éstas ejerzan, de una manera libre, el derecho a su libertad religiosa, es un Estado totalmente moral, regido por normas, no solamente, de carácter jurídico y político, sino normas morales. La moralidad propia del Estado Laico, no es la moralidad católica, ni la moralidad protestante, ni la moralidad de los testigos de Jehová; es una moralidad, que abarca y engloba, a todas las moralidades; es una moralidad sin religión, es una moralidad que trasciende a todas las religiones; porque al respetar el derecho que tienen todas las personas para ejercer y practicar la religión que más consideren más conveniente, de acuerdo a sus convicciones personales, se guía y se orienta sobre un marco normativo-moral substancial. La moral del Estado Laico, no es una moral con fines de carácter político de opresión y enajenación ideológica, sino una moral que busca la comunión y la solidaridad de la población.
Al vivir en una sociedad plural, el Estado Laico debe garantizar la co-existencia pacífica de las distintas religiones y distintas creencias de las personas, debe garantizar las relaciones entre éstas, en un marco jurídico, para que ninguna busque el dominio hegemónico sobre las demás, permitiendo la libre expresión de todas, en un ambiente de respeto y cordialidad. De igual forma, debe existir el respeto absoluto de todas aquellas agrupaciones o personas que sin practicar ninguna religión en particular, tienen una concepción no religiosa del mundo y de la sociedad. Todas las concepciones del mundo, teístas o no teístas son válidas y deben ser respetadas, en un Estado Laico; ninguna debe buscar el dominio político sobre las demás; todas tienen el derecho para expresarse, de una manera libre. El único límite entre todas las concepciones del mundo, es la libertad que tienen los demás.