miércoles, 12 de marzo de 2008

¡ATRÉVETE…. A VOLAR!
FILÓSOFO CULTURAL Salvador MURILLO LARA.

Las plantas, los animales, todos los seres vivos, y también los seres humanos –los hombres y las mujeres-, tenemos una Madre Común: La Tierra; este hermoso planeta del que nacimos y en el que vivimos.
La hermosa Tierra, nuestro planeta, tiene una gran historia y todo ella está llena de vida, siempre ha estado dando a luz una cantidad infinita de hijos e hijas de todo tipo… plantas, animales, y seres de formas múltiples, de infinidad de especies, que nacen, crecen, se reproducen y mueren…
Los poetas, raza grandiosa de los hijos que la Madre Tierra ha creado, son la estirpe humana que ha recibido el don en sus corazones de ver y apreciar los coloridos hermosos que tienen todos los hijos que nuestra madre Tierra crea de una manera permanente, continua e infinita. Que me digan los poetas: ¿dónde están los cánticos sublimes que ellos escuchan en el silencio cuando contemplan las bellezas de la naturaleza? Sólo ellos, que son una raza superior de seres humanos, tienen los oídos, los ojos, el tacto, el gusto y toda la sensibilidad hiper-desarrollada, para escuchar, ver y oír, lo que la inmensa mayoría no podemos apreciar.
¿Quién de ustedes, en alguna ocasión que se ha puesto a apreciar el vuelo de una paloma, de una gaviota o de un águila, no se ha quedado completamente anonadado por la belleza y la perfección con que vuelan esas aves, con una gran maestría que es resultado de aprendizajes excelentes y de una gran armonía de su anatomía y fisiología corporal? ¿Cómo no quedar uno completamente asombrado de estos hijos de la Tierra que emprenden vuelos magistrales a grandes alturas? Sólo el necio, el torpe o el estúpido son incapaces de reconocer las maravillas grandiosas que hacen estos hijos de la Tierra.
Estos hijos de la Tierra, hermanos nuestros, nos enseñan grandes lecciones a nosotros los humanos, nos muestran el arte de volar, a elevarnos a las grandes alturas, a vencer los obstáculos y las adversidades, a vencer a la fuerza gravitatoria que nos lleva hacia la Tierra.
Estos hijos de la Tierra, hermanos nuestros, rompen con todo enraizamiento para llegar a las grandes alturas, para trascender en esta vida y dejar huella, una marca que permanezca y que indique que nuestra vida ha sido valiosa y que ha valido la pena haberla vivido. ´Ése es el destino humano, del que tenemos cada uno de nosotros que cumplir en esta vida: el de volar, el de trascender, el de dejar una huella permanente con nuestra existencia, para cuando llegue el día de nuestra finitud terrena, poder decir: ¡Vida estoy en paz y estoy enteramente agradecido! Hoy es el día, si estás decidido, para emprender el vuelo hacia las grandes alturas, sólo es cuestión de que te decidas, de que abandones todo tipo de conformismo y de comodidad, de que no prestes oídos a las cosas comunes y cotidianas, de que tu vista busque el horizonte de la lejanía y tu espíritu pretenda alcanzar las estrellas, de que tu corazón se inflame del deseo de la infinitud, de que tu voluntad sea fuerte y resistente para no caer en el desánimo, a pesar de todas las adversidades.
Las alturas te reclaman, te llaman, te gritan, que vayas hacia ellas; tu espíritu te pide que vayas hacia el horizonte de la trascendencia… ¡Sólo es cuestión de que te decidas!

1 comentario:

Anónimo dijo...

ORALE ESTA CHIDO EL TEMA DE ATREVETE A VOLAR SOLO TIENE UNOS PEQUEÑITOS DETALLES QUE YA TE COMENTE.

ATENTAMENTE: ARMANDO SOTO