“Garantizada por el artículo 24, la libertad de creencias, dicha educación será laica y, por tanto, se mantendrá por completo ajena a cualquier doctrina religiosa”.
Artículo 3º Constitucional.
SALVADOR MURILLO LARA.
Los mexicanos, tenemos, de acuerdo a la Constitución Política de nuestra Patria, el derecho de recibir educación por parte del Estado. El Estado Mexicano, –Federación, Estados, Municipios- tiene el deber de proporcionar esta educación a todos los mexicanos.
El criterio que orientará a la educación que imparta el Estado, será el de la laicidad, esto en base, a la garantía constitucional de libertad de creencias, protegida por el artículo 24; por ello, la educación estatal, debe mantenerse por completo, ajena a cualquier doctrina religiosa.
El Estado, en tanto que es un organismo político que representa a la Nación, no debe, bajo ninguna forma, ser difusor de una creencia religiosa determinada, ya que al serlo, atentaría contra el derecho que tienen todos los mexicanos de libertad de creencias. Al vivir en un país multicultural y plural como el nuestro, este derecho a la libertad de creencias, debe ser salvaguardado por el Estado, ya que es la garantía de la seguridad de otros derechos que tenemos como mexicanos, tales como: la libertad de pensamiento, la libertad de conciencia, la libertad de expresión, la libertad de prensa, la libertad de trabajo, etc. Si el Estado se volviera partidario de una religión en particular, no sólo atentaría contra el derecho a loa libertad de creencias religiosas, sino que se convertiría, con el tiempo, en un Estado tirano y represor, porque lo que menos le interesaría serían las garantías de las personas, buscando, de esta manera, sólo sus propios fines. Todo Estado Moderno, debe tener su sustento, en la persona humana; ésta debe ser el centro, el origen y el destino, de todas sus acciones.
Por ello, el Estado Mexicano, no debe ser, bajo, ninguna forma, un Estado Religioso, ya que, si así lo fuera, la religión tendría fines meramente políticos; es decir, de dominación, de control político, de enajenación ideológica de las masas. Ni tampoco, el Estado Mexicano, debe ser un Estado Antirreligioso, porque si asumiera esta cualidad, atentaría, de igual forma, contra el gran grosor de las personas, para poder practicar la religión, que más consideren convenientes. El Estado, debe asumir una característica de neutralidad, en lo concerniente a las religiones; es decir, no puede ser defensor, ni difusor, de una religión, en particular, debe mantenerse, al margen, que tiene cada una de las personas, para que éstas ejerzan libremente su derecho de libertad religiosa; en esto, consiste, la característica de laicidad del Estado. Ésta es una de las características fundamentales del Estado Moderno, y, por tanto, del Estado Mexicano: ser un Estado Laico. Esto no significa ni ser un Estado Ateo ni ser un Estado Antirreligioso, como, en algunas ocasiones, han querido expresar ciertos ministros religiosos, con características de fanatismo, porque quieren que el Estado Mexicano, esté al servicio de una religión, en particular.
De igual manera, el Estado Laico, no puede considerarse como un Estado Amoral; por el contrario, todo Estado Laico, es un Estado Moral, porque está sustentado en el Respeto Irrestricto a las personas humanas, para que éstas ejerzan, de una manera libre, el derecho a su libertad religiosa, es un Estado totalmente moral, regido por normas, no solamente, de carácter jurídico y político, sino normas morales. La moralidad propia del Estado Laico, no es la moralidad católica, ni la moralidad protestante, ni la moralidad de los testigos de Jehová; es una moralidad, que abarca y engloba, a todas las moralidades; es una moralidad sin religión, es una moralidad que trasciende a todas las religiones; porque al respetar el derecho que tienen todas las personas para ejercer y practicar la religión que más consideren más conveniente, de acuerdo a sus convicciones personales, se guía y se orienta sobre un marco normativo-moral substancial. La moral del Estado Laico, no es una moral con fines de carácter político de opresión y enajenación ideológica, sino una moral que busca la comunión y la solidaridad de la población.
Al vivir en una sociedad plural, el Estado Laico debe garantizar la co-existencia pacífica de las distintas religiones y distintas creencias de las personas, debe garantizar las relaciones entre éstas, en un marco jurídico, para que ninguna busque el dominio hegemónico sobre las demás, permitiendo la libre expresión de todas, en un ambiente de respeto y cordialidad. De igual forma, debe existir el respeto absoluto de todas aquellas agrupaciones o personas que sin practicar ninguna religión en particular, tienen una concepción no religiosa del mundo y de la sociedad. Todas las concepciones del mundo, teístas o no teístas son válidas y deben ser respetadas, en un Estado Laico; ninguna debe buscar el dominio político sobre las demás; todas tienen el derecho para expresarse, de una manera libre. El único límite entre todas las concepciones del mundo, es la libertad que tienen los demás.
1 comentario:
Me pareció muy interesante la reflexión que haces acerca del Estado Laico, por las características que debe tener éste para crearse la libertad religiosa, que es fundamental para tener todas las demás libertades.
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