sábado, 8 de marzo de 2008

EDUCACIÓN ESTATAL Y EDUCACIÓN PRIVADA


La iniciativa del C. Gobernador Leonel Godoy Rangel, para reformar la Constitución Política del Estado libre y soberano de Michoacán, que establece la educación pública, gratuita y obligatoria desde el nivel inicial hasta el superior para toda la población deberá someterse todavía al análisis, a la discusión y al estudio del Congreso Local para conocer la viabilidad o no de tal propuesta, el costo social de la misma, etc.

El artículo 3° de la Constitución Política Federal establece que todo mexicano tiene derecho a recibir educación y que es obligación del Estado impartir esta educación. En este precepto apreciamos, por un lado, un derecho, y, por otra parte, una obligación. Todos los mexicanos, es decir, todos los miembros de la nación mexicana, tenemos el derecho de recibir educación, un derecho de carácter irrenunciable, y que el Estado, en tanto, en tanto entidad jurídica y política que representa a todos los mexicanos, tiene la obligación ineludible, de hacerlo realidad; es decir, tiene la obligación de otorgar esa educación o de poner, todos los medios a su alcance, para que ésta se logre.

En cuanto que es un derecho que tenemos todos los mexicanos, el Estado, en tanto representante jurídico y político de la Nación Mexicana, tiene la obligación de proporcionar educación a todos sus habitantes de una manera completamente gratuita, sin ningún otro interés más que el de proporcionar educación. El costo económico para poder proporcionar educación debe ser solventado, a través de los impuestos; el Estado lo único que hace es regresar una parte de lo que impositivamente recoge a la población (impuestos) y lo transforma en educación.

Una de las funciones prioritarias del Estado, es, por tanto, su función educativa, la que debe extenderse hasta el nivel superior, para toda la población, para que ésta reciba este beneficio social al que tiene derecho irrenunciable. Sin embargo, es necesario realizar un análisis serio y profundo de los aspectos económicos, políticos y sociales de nuestra realidad para conocer la viabilidad o no, de tal proyecto, y, para que éste no quede sólo, en una mera formulación jurídica, ya que la iniciativa de Godoy Rangel, es demasiado ambiciosa, y puede resultar, una mera utopía.

Nuestra legislación establece que los particulares podrán impartir educación, siempre y cuando regulen sus actividades en base a las leyes, reglamentos y normas referentes a este campo, ya que la educación proporcionada por éstos, es sólo auxiliar a la educación estatal, y, no pueden, bajo ninguna forma, mantenerse autónomos e independientes en políticas, planes y programas de estudio, etc., ya que esto propiciaría el desarrollo de una diversidad de intereses particulares, contrapuestos al interés nacional.

Sin embargo, hemos visto, que hay instituciones privadas de educación que no han cumplido de manera satisfactoria, con la legislación, legislación, planes y programas, ya que algunas de ellas, centran sus actividades a fines meramente mercantilistas o capitalistas, considerando las escuelas desde una visión totalmente empresarial, buscando sólo el beneficio lucrativo para los propietarios de estas escuelas, haciendo a un lado la legislación laboral, para no respetar los derechos que tienen sus trabajadores; y, todo lo que realizan, lo ven a través de la óptica del dinero.

Otras instituciones de carácter privado, además de ver a sus escuelas como empresas capitalistas, debido a que pertenecen a asociaciones religiosas, -en su mayoría al catolicismo-, sus centros educativos adquieren un carácter eminentemente confesional, convirtiéndose en centros de divulgación religiosa, formando de esta manera sujetos acríticos, irreflexivos y dogmáticos, y, violentando, por completo el artículo 3° constitucional, que considera como norma fundamental el laicismo en la educación. (Viernes 29 de febrero de 2008. )

¡SÉ OPTIMISTA!


El optimismo es una actitud de fe, alegría, esperanza y de triunfo ante las acciones que las personas realizan diariamente en sus familias, en sus trabajos y en la convivencia diaria que tienen con sus semejantes.
Las dificultades, los tropiezos y las equivocaciones humanas son una parte inherente de nuestras vidas. Nuestra existencia -biológica, psicológica y social-, se manifiesta con luces y con sombras… Al caminar encontramos lugares preciosos con árboles frondosos y manantiales majestuosos de aguas cristalinas que nos reconfortan y nos dan los descansos merecidos, inundando nuestros corazones y nuestros espíritus con la paz, la alegría, la tranquilidad, la serenidad y la satisfacción humanas… Esos días son conservados en nuestras memorias como lapsos eternos y bellos que nunca queremos olvidar.
Sin embargo, la vida no es sólo alegría y belleza, sino que también es dolor, sufrimiento, pena, penumbra, soledad, caída, fracaso, incomprensión oscuridad… En el camino de nuestras vidas, encontramos también, las piedras filosas y cortantes que hieren a nuestros pies, a nuestras manos, a nuestros cuerpos, y a nuestras sensibilidades y espíritus; en varios momentos aparece el Sol ardiente que quema implacablemente nuestros rostros y observando a nuestro alrededor, encontramos solamente arbustos espinosos, al estar caminando nosotros en pisos abruptos, pedregosos, polvorientos, y de topografía difícil; sentimos, en varios momentos, que nuestras piernas flaquean, que nuestras espaldas llevan una carga pesada, que nuestra visión está llena de sombras, que nuestras gargantas se asfixian, que nuestro pensamiento es incoherente, que nuestros amigos nos han abandonado, que somos seres incomprendidos y que la soledad nos quiere aniquilar: son los días grises y a veces completamente oscuros de nuestras vidas.
¡Así es la vida! Ella está llena de luces y de sombras, de placeres y de displaceres, de alegrías y de tristezas, de amores y de odios, de amistades y de enemistades, de compañías y de soledades, de triunfos y de derrotas, de comprensiones y de incomprensiones…
Y, a pesar de todo ello, ¡NOSOTROS SOMOS LOS ARTÍFICES DE NUESTROS DESTINOS! No somos un capricho de los dioses, ni tampoco una casualidad de la sociedad humana, ya que nuestra razón, voluntad y sensibilidad humanas son capaces de crear y decidir el rumbo de nuestras existencias.
La actitud optimista posibilita que los lados oscuros de nuestras vidas no sean apreciados como algo negativo y destructivo sino como formas de crecimiento y de superación personales.
El optimismo permite encontrar agua en los desiertos y en zonas supuestamente estériles; amistades en todas las personas y de una manera especial en aquéllas que en un principio nos parecían antipáticas; amor en quienes odian con pasión; confianza en los que rechazan todo trato social.
El optimismo es una fuente energética de nuestro espíritu que funge como coraza protectora ante las adversidades y las dificultades que encontramos en la vida; esta energía al llegar a lo más profundo de nuestro corazón derrama fuerza, fe, tenacidad, entusiasmo, ganas de vivir, imaginación, esperanza y creatividad, invitándonos e impulsándonos a continuar en el camino y a conquistar las metas más preciadas que nos hemos trazado.
¡Sé optimista con y en tu vida! Y ten por seguro que llegarás al triunfo y a la satisfacción personal, rebasando los límites que te detenían, rompiendo las barreras que te separaban, llegando a las cimas más altas de todas tus empresas, conociendo países que ni te imaginabas que existían. No hagas caso a los comentarios pesimistas de aquéllos que llevan en sus corazones una gran carga de odio, pesadumbre, tristeza, desolación, insatisfacción, negatividad y frustración.

ESTADO LAICO, LIBERTAD RELIGIOSA Y MORALIDAD


“Garantizada por el artículo 24, la libertad de creencias, dicha educación será laica y, por tanto, se mantendrá por completo ajena a cualquier doctrina religiosa”.
Artículo 3º Constitucional.

SALVADOR MURILLO LARA.

Los mexicanos, tenemos, de acuerdo a la Constitución Política de nuestra Patria, el derecho de recibir educación por parte del Estado. El Estado Mexicano, –Federación, Estados, Municipios- tiene el deber de proporcionar esta educación a todos los mexicanos.
El criterio que orientará a la educación que imparta el Estado, será el de la laicidad, esto en base, a la garantía constitucional de libertad de creencias, protegida por el artículo 24; por ello, la educación estatal, debe mantenerse por completo, ajena a cualquier doctrina religiosa.


El Estado, en tanto que es un organismo político que representa a la Nación, no debe, bajo ninguna forma, ser difusor de una creencia religiosa determinada, ya que al serlo, atentaría contra el derecho que tienen todos los mexicanos de libertad de creencias. Al vivir en un país multicultural y plural como el nuestro, este derecho a la libertad de creencias, debe ser salvaguardado por el Estado, ya que es la garantía de la seguridad de otros derechos que tenemos como mexicanos, tales como: la libertad de pensamiento, la libertad de conciencia, la libertad de expresión, la libertad de prensa, la libertad de trabajo, etc. Si el Estado se volviera partidario de una religión en particular, no sólo atentaría contra el derecho a loa libertad de creencias religiosas, sino que se convertiría, con el tiempo, en un Estado tirano y represor, porque lo que menos le interesaría serían las garantías de las personas, buscando, de esta manera, sólo sus propios fines. Todo Estado Moderno, debe tener su sustento, en la persona humana; ésta debe ser el centro, el origen y el destino, de todas sus acciones.
Por ello, el Estado Mexicano, no debe ser, bajo, ninguna forma, un Estado Religioso, ya que, si así lo fuera, la religión tendría fines meramente políticos; es decir, de dominación, de control político, de enajenación ideológica de las masas. Ni tampoco, el Estado Mexicano, debe ser un Estado Antirreligioso, porque si asumiera esta cualidad, atentaría, de igual forma, contra el gran grosor de las personas, para poder practicar la religión, que más consideren convenientes. El Estado, debe asumir una característica de neutralidad, en lo concerniente a las religiones; es decir, no puede ser defensor, ni difusor, de una religión, en particular, debe mantenerse, al margen, que tiene cada una de las personas, para que éstas ejerzan libremente su derecho de libertad religiosa; en esto, consiste, la característica de laicidad del Estado. Ésta es una de las características fundamentales del Estado Moderno, y, por tanto, del Estado Mexicano: ser un Estado Laico. Esto no significa ni ser un Estado Ateo ni ser un Estado Antirreligioso, como, en algunas ocasiones, han querido expresar ciertos ministros religiosos, con características de fanatismo, porque quieren que el Estado Mexicano, esté al servicio de una religión, en particular.



De igual manera, el Estado Laico, no puede considerarse como un Estado Amoral; por el contrario, todo Estado Laico, es un Estado Moral, porque está sustentado en el Respeto Irrestricto a las personas humanas, para que éstas ejerzan, de una manera libre, el derecho a su libertad religiosa, es un Estado totalmente moral, regido por normas, no solamente, de carácter jurídico y político, sino normas morales. La moralidad propia del Estado Laico, no es la moralidad católica, ni la moralidad protestante, ni la moralidad de los testigos de Jehová; es una moralidad, que abarca y engloba, a todas las moralidades; es una moralidad sin religión, es una moralidad que trasciende a todas las religiones; porque al respetar el derecho que tienen todas las personas para ejercer y practicar la religión que más consideren más conveniente, de acuerdo a sus convicciones personales, se guía y se orienta sobre un marco normativo-moral substancial. La moral del Estado Laico, no es una moral con fines de carácter político de opresión y enajenación ideológica, sino una moral que busca la comunión y la solidaridad de la población.
Al vivir en una sociedad plural, el Estado Laico debe garantizar la co-existencia pacífica de las distintas religiones y distintas creencias de las personas, debe garantizar las relaciones entre éstas, en un marco jurídico, para que ninguna busque el dominio hegemónico sobre las demás, permitiendo la libre expresión de todas, en un ambiente de respeto y cordialidad. De igual forma, debe existir el respeto absoluto de todas aquellas agrupaciones o personas que sin practicar ninguna religión en particular, tienen una concepción no religiosa del mundo y de la sociedad. Todas las concepciones del mundo, teístas o no teístas son válidas y deben ser respetadas, en un Estado Laico; ninguna debe buscar el dominio político sobre las demás; todas tienen el derecho para expresarse, de una manera libre. El único límite entre todas las concepciones del mundo, es la libertad que tienen los demás.